Foto: El Universo
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Es legítimo que mujeres encabecen listas en forma paritaria
 

En el proyecto borrador de reforma a la ley electoral se propone un principio de paridad de género: 50% de mujeres encabezando las listas y que el binomio presidencial sea hombre mujer o mujer hombre. ¿Qué opinas?
Conceptualmente estoy de acuerdo con el principio. Hay incluso un mandato constitucional de estructurar el Estado incluyendo el criterio de la paridad. En el sistema de representación, la legislación ecuatoriana a no dudarlo es la más avanzada de la región porque garantiza la paridad en la oferta electoral, lo cual produce que en el Parlamento, en los concejales y consejeros y juntas parroquiales, la participación de la mujer es bastante más alta que en otros países gracias a la paridad en la oferta electoral.
Sin embargo, es un tema que se puede mejorar. Una de las razones por las cuales en el Parlamento no pasa del 40%, más o menos, la presencia de las mujeres, tiene que ver con que el 80% de las listas están encabezadas por hombres. De ahí que es legítimo que, de manera paritaria o igualitaria, estén presentes mujeres encabezando listas tanto como hombres.
 
¿Esta propuesta, de aprobarse, tiene algún problema desde el punto de vista de su operatividad?
Es un tema complejo porque, adicionalmente, en el borrador de la propuesta incluye que ese mismo criterio se aplicará en las elecciones primarias y en los procedimiento de selección de candidaturas en los partidos. Eso es un contrasentido: aparece como lógico pero no es así porque si en una circunscripción de un partido gana una mujer pero, en esa misma circunscripción, no puede postular ese partido a una mujer por las reglas del juego, entramos en un conflicto bastante complejo. Creo que hay que repensar mejor ese tema para tener un efecto más adecuado y eso es también técnicamente más factible cuando los distritos son relativamente homogéneos.
 
En el borrador se prevé que esta política sea progresiva y que empiece a cumplirse en las elecciones seccionales y generales posteriores. Así que habría tiempo para ejecutarlo.
 Habría que dejar abierta la posibilidad de la reglamentación de lo que tiene que ver con las elecciones primarias para que, justamente, se pueda construir un sistema factible, operativamente hablando, de no condicionar con la norma que quede aprobada porque la dificultad sería la misma en cuatro años o en ocho años. Creo que se puede dejar planteado que el encabezamiento de las listas sea paritario pero no cerrar tan bruscamente el proceso de selección de los partidos sino que el propio consejo electoral, en un proceso con participación de los propios partidos políticos, construya una reglamentación que permita preparar las condiciones para que aquello pueda hacerse realidad en el 2025. Es un plazo interesante y correcto siempre y cuando no quede como letra muerta.
 
¿En dónde ves disonancia entre esta política que respete lo que dice la Constitución y la política de primarias de los partidos?
Te pongo un ejemplo. Si son 24 provincias, ¿cuáles son las 12 a las que les corresponde a un partido poner hombres y cuáles le corresponde poner mujeres? Si no se restringe la posibilidad de la postulación sólo para las organizaciones nacionales se vuelve inviable para las provinciales y las alianzas porque resulta que en el Carchi, por ejemplo, se alían los verdes con los azules pero en Imbabura los azules se alían con los amarillos y en Pichincha los amarillos se alían con los morados. La ley dice que esa es una organización política distinta de tal manera que esa organización distinta es única en determinada provincia y ya no tiene obligación de postular hombres y mujeres en esa provincia porque no es parte del ámbito nacional. Entonces es inviable si no se reforman otros elementos de la propia ley.
 
¿Qué adecuaciones requeriría el sistema para que mejore las estadísticas en el sentido constitucional y que el mandato constitucional se cumpla?
Eso pasa por hacer una revisión integral del sistema de organizaciones políticas. No se pueden mantener 280 y la posibilidad de que se alíen como quieran, lo cual significa que existen muchas más organizaciones políticas porque las alianzas en cada provincia, en cada cantón y en cada parroquia son tratadas, de acuerdo a la ley actual, como una organización distinta. En la propuesta que se hizo, pero no fue aceptada, se dice que solo las organizaciones nacionales puedan postular a la Asamblea toda vez que la Asamblea es una instancia nacional y debe tener un proceso de gobierno nacional.
 
Si aterrizas esto en los partidos, ¿qué tendrían que hacer para que si, por ejemplo, hacen primarias en todo el territorio y terminan ganando más hombres que mujeres, o viceversa, puedan cumplir con el tema de la paridad a la hora de inscribir sus listas?
No podrían hacerlo, a menos que se establezca un procedimiento y por sorteo decidan quiénes deben postular hombres y quiénes mujeres. Por ejemplo, ¿qué haces con las tres circunscripciones del exterior. ¿Se les da un tratamiento de provincia, por separado, dos hombres y una mujer o dos mujeres y un hombre? Estas respuestas deberían buscarse de manera conjunta pero, básicamente, quienes han propuesto, y está bien que lo hayan hecho, no han profundizado en este tipo de circunstancias que son razones por las cuales puede suceder que esto no pueda llegar a cumplirse.
 
Se entiende que el problema es encontrar mecanismos para solucionar esa falta de paridad. ¿Cuáles son a tu parecer buenos ejemplos?
Son muy pocos los que hacen el esfuerzo por esta representación paritaria. En la mayoría de legislaciones se establecen simplemente cuotas en la oferta que, en el caso del Ecuador, ya llegaron a su tope. Pero la posibilidad de resolver la paridad en la representación no conozco sino la reserva de escaños por género. Pero eso significaría la reforma completa del sistema electoral. También hay que pensar en la democracia interna de los partidos porque uno de los problemas que tenemos es que la mayoría de los partidos carecen de democracia y entonces si hay una democracia real, la posibilidad de la presencia de las mujeres sería muchísimo mayor en la oferta de listas de cada partido. Ojo, además, que la paridad no es concepto aritmético: si hay cinco escaños en disputa siempre habrá 3 mujeres y dos hombres o viceversa y eso ya no es el 50% sino el 60% y el 40%.
 
¿Hay que cambiar de concepto?
No. Lo que hay que tener conciencia es qué tipo de flexibilidad se necesita porque las personas no pueden dividirse. Es igual cuando se habla de los escaños o el sistema proporcional y eso es parte de la discusión que tiene el parlamento. Se dice que el sistema debe ser proporcional y en qué medida lo es cuando se saca el 20% de los votos y tienes el 30% de la representación. Pero si son tres escaños en el distrito cada representante representa el 33% y no puedes entregar al que sacó, digamos el 40%, un escaño más una parte de otro escaño. Esa proporcionalidad también es relativa al igual que en el caso de las mujeres.
 
En el proyecto de ley se plantea que los binomios presidenciales sean hombre y mujer o mujer y hombre. ¿Esto se puede antojar necesario pero qué tan viable es?
Personalmente creo que eso inviable desde lo político. Además hay que mirar la experiencia de la prefecturas donde ya tenemos esa norma. Tú tienes que la gran mayoría de mujeres están postuladas simplemente para las viceprefecturas. No sé en qué medida resuelva el tema de la participación de las mujeres aunque pueda sonar atractivo. Realmente la participación paritaria para los binomios debería llegar mediante procesos democráticos internos de los partidos. Hay que mejorar la democracia porque también es un tema cultural. Las concepciones políticas de la sociedad ecuatoriana, latinoamericana y en buena parte del mundo siguen siendo atravesadas por conceptos patriarcales y machistas. La ley hay que acompañarla con otras acciones.

Fuente: Los 4 Pelagatos